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La vida de las revistas. Alejandra Bliffeld es una de las autoras del diseño de las revistas Ohlalá! y La Nación. En su visita a diCom, nos explicó por qué una publicación masiva puede tener personalidad y comportarse como si estuviera viva. En su estilo todavía se percibe la impronta “rocker” que le dejó su paso por Rolling Stone.

Generar un PDF de este artículo Autor Mónica Arbeláez / María Cristina Baranlloni / Beatriz Salazar / Carla Sarli
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Publicado en diCom 2014

Revistas del Grupo La Nación: La Nación (revista dominical) y Ohlalá! (revista femenina).

Revistas del Grupo La Nación: La Nación (revista dominical) y Ohlalá! (revista femenina).

Entender que los productos editoriales pueden tener humanidad, supone a un diseñador capaz de moldear un “espíritu” propio y original para cada medio. “Las revistas son productos editoriales vivos y el diseñador es artífice de su personalidad”, explica Alejandra Bliffeld. Que sobreviva a través del tiempo es uno de los objetivos, sin olvidar que —como sugiere la diseñadora—, las personas que los crean y dirigen, o sea los diseñadores y editores, canalizan en ellos su propia personalidad. Proyectar el alma de una revista significa establecer un sistema que estructure las secciones y defina la interacción entre gráfica y contenidos, entre identidad y coherencia. Finalmente, se trata de llegar al núcleo de su esencia, diferenciando así aquellas características “inalterables” de las que pueden “transformarse” a través del tiempo; porque “como producto vivo un medio tiene que estar diseñado para evolucionar”, sintetiza Alejandra.

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En esta mirada orgánica del proceso de creación de una revista, el diseñador ya no tiene un rol limitado. No es el último eslabón. Por el contrario, en la concepción de una revista sus aportes son significativos desde el principio. Para Alejandra, cada vez más el diseñador tiene funciones de editor, como aquel capaz de tomar decisiones con una mirada más sistémico-visual sobre el producto. Aunque este anhelo solo es posible dentro de un esquema de trabajo horizontal, con un equipo multidisciplinario que funcione bajo un modelo colaborativo. El antiguo paradigma del diseñador como “ejecutor” se ajusta más a aquellas organizaciones de trabajo vertical, en especial a aquellas que funcionaban antes de la irrupción de las nuevas tecnologías, y que paulatinamente fueron mutando a una concepción más transversal.

En la década del 80, autores como W. J. Mitchell señalaron la centralidad de la imagen en la sensibilidad contemporánea, explicada a través del “giro pictórico” (pictorical turn). Siguiendo esta línea que se inició en los estudios sobre la imagen artística pero que también llegó a los medios masivos, Alejandra explica cómo los lectores están cada vez más formados en una muy amplia cultura visual: “es importante conocer lo que ya está codificado por ellos mismos, de eso se trata nuestra tarea”. ¿Cómo lo logramos? Con la edición y el diseño de contenidos, “con la observación minuciosa del espíritu de una época”, comenta la diseñadora. Se trata de operar desde la imagen sobre aquellos valores que solo pueden ser comprendidos por nosotros, en un aquí y un ahora.

Encuentro con Alejandra Bliffeld en el marco del workshop 2014.

Encuentro con Alejandra Bliffeld en el marco del workshop diCom, 2014.

DICOM Maestría en Diseño Comunicacional | FADU Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo | UBA Universidad de Buenos Aires